Definitivamente uno de los monumentos más impresionantes de Sevilla es el Alcázar. No lo puede obviar cuando visite la ciudad.
Este palacio fue erigido en el siglo X sobre una acrópolis romana y una basílica visigótica, y aún hoy sirve de residencia real cuando los reyes visitan Sevilla.
Durante el Reinado de Alfonso X, el Sabio, se construyó el Palacio Gótico. Señalada es la aportación del rey Pedro I "El Cruel" (1350-1369), quien reconstruyó partes del Alcázar de los taifas en un palacio unitario que constituye la obra más lograda del mudéjar civil sevillano.
Durante el siglo XVI se realizan nuevas reformas y se enriquecen sus bellos jardines, plantados de naranjos y palmeras, con fuentes y pabellones que nos brindan el frescor en las calurosos días estivales.
Las numerosas estancias, patios y salones combinan la más variada gama de estilos e influencias arquitectónicas desde el islámico al neoclásico. La belleza de sus fuentes y jardines son otro de sus más destacados atractivos.
Los Reales Alcázares han sido testigos de grandes acontecimientos históricos de todo tipo, dado el carácter de residencia Real. En él celebró su boda Carlos V con Isabel de Portugal y muy recientemente la celebración de la boda de la Infanta Elena con Don Jaime de Marichalar, Duques de Lugo.
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